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Incluso en condiciones perfectas, viento, orientación, pendiente... un despegue en la nieve siempre requiere de alguna técnica o cuidado especial. Si se añade alguna dificultad, poco o mucho viento, poca pendiente... las condiciones de la nieve pueden decidir por nosotros si el vuelo se realiza  o no. Aquí comentamos algunos trucos y cosas a tener en cuenta, excluyendo aspectos generales, (ropa, protección solar, climatología, aludes...) no exclusivos del vuelo, o técnicas especiales (piolets, crampones, esquís...) Algunos son válidos tanto para ala como para parapente, en mayor medida la nieve afecta al segundo.

 

Características de la capa nivosa: aspectos a tener en cuenta

Espesor de la capa: condiciona bastante la carrera el hundirse mucho o poco. En la medida de lo posible es preferible tener una idea aproximada de hasta dónde voy a hundirme.

Tipo de terreno: lo que hay debajo, yerba, grava, retamas... Facilita mucho las cosas despegar en terreno conocido. En alta montaña podemos esperar siempre yerba o roca (diferentes tipos de gravas: gruesas, medias o finas). No es lo mismo correr por un canchal nevado que por una dulce pradera blanca. En otros habrá raíces, ramas rotas, agujeros, escalones, etc.

Consistencia de la nieve: sin entrar en muchos detalles, podemos simplificar en: dura y blanda. En nieve dura y según la pendiente, puede ser imprescindible el uso de crampones.

Textura de la superficie: lisa o escamosa, con terrones de hielo o nieve dura.

Variación de la temperatura: no la temperatura en sí misma, que si es constante no provocará cambios en la nieve. En cambio, si aumenta o disminuye puede hacer cambiar completamente la consistencia de la nieve. Estos cambios son especialmente peligrosos al anochecer, bajando la temperatura muchos grados en varios minutos y transformándose la nieve casi instantáneamente. Cuando la temperatura aumenta puede ser un factor favorable, pasando de nieve dura a blanda.

 

Cómo pueden influir estos aspectos

Vamos a describir uno por uno los efectos que pueden tener estos aspectos en el despegue, y dar algunos consejos al respecto.

Espesor de la capa: la carrera puede ser muy larga, el terreno no se ve, la capa no suele ser uniforme y su consistencia tampoco. En algunos lugares será como si no existiera nieve, en otros hundiremos el pie bastantes centímetros. Los trompicones se transmiten a la vela provocando frecuentes despegues abortados, cuando no algo mucho peor: un tobillo bien torcido o, en el caso del ala, un contacto duro con el terreno (aún con nieve).

Consejos: fabrícate una pasillo para la carrera, subiendo y bajando las veces que sea necesario, mejor arrastrando los pies. Entrarás en calor y localizarás los hoyos, escalones y demás, correrás sobre una base consistente. No te quedes corto y haz el pasillo del doble de lo que necesitarías en las mismas condiciones sin nieve. Ten en cuenta que, si se queda corto, los pasos de abajo son los más críticos, vas a más velocidad y sin posibilidades de abortar el despegue. Si hay más pilotos en cinco minutos estará hecho.

Tipo de terreno: no hay mucho que añadir a lo anterior. Si has hecho un pasillo ya te haces una idea. Si el terreno es muy irregular o de roca suelta será muy comprometido correr a toda velocidad. Quizás merezca la pena buscar un lugar con nieve más dura para no hundirse o esperar una buena racha para salir sin correr.

Consistencia de la nieve: la nieve blanda permite hacer un pasillo y correr bastante bien. Con nieve dura dependerá de la pendiente si debemos o no usar crampones; un resbalón puede suponer cuando menos un buen costalazo sin más hasta un accidente mortal, según el lugar y la pendiente.

Consejos: Ante la duda, siempre crampones. Asegúrate de que están perfectamente colocados y apretados. Ensaya la carrera sin parapente unas cuantas veces, levanta bien los pies, exagera este gesto si es necesario. Separa un poco los pies, importante no engancharse con el pantalón. Es muy distinto a correr normalmente, los pies se clavan literalmente, impidiendo ese mínimo deslizamiento que ocurre siempre sin ellos. Hay que correr con confianza y seguridad, de lo contrario no despegarás ya sea con poco viento o sin él. Si la pendiente es fuerte y con riesgo de caída serio ten en cuenta que caerás de frente, con gran inercia y las manos ocupadas, sin piolets. Si no estás seguro o no tienes práctica, no lo intentes, no hay segunda oportunidad. MANIOBRA PELIGROSA.

Otro detalle a tener en cuenta es la preparación; al loro con pisar el ala o el vario. El destrozo está casi asegurado.

Textura de la superficie: aún en muy ligeras pendientes, si la textura es lisa, el parapente se deslizará irremediablemente hacia abajo. Sin viento no te dejará preinflar ni colocar la vela y despegar "palante". Lo colocas todo perfectamente y al manipular las bandas, a la más mínima tensión se te viene abajo media o toda la vela. Con todos los peligros ya mencionados puede ser desesperante recoger y colocar una y otra vez, amén del cansancio que se acumula.

Consejo: que te sujete alguien. Si vas sólo o te quedas el último haz unos hoyitos en la nieve en lugares estratégicos bajo el borde de ataque, mete un trozo del extradós y "pínzalo" rellenando el hoyo con nieve otra vez. Con cuatro o cinco será suficiente. Colócate en la silla con cuidadín, para no tirar accidentalmente, equípate acercándote al borde de fuga. Otra solución que contaba Laureano Casado es llevar unas pinzas de la ropa para sujetar el extradós, y clavarlas en la nieve; necesitarás cordinos, palitos u otras artes para clavar las pinzas en la nieve.

Si la nieve está venteada y se forman las escamas (foto) o "setas" de hielo, hay que eliminarlas, ya que los cordinos se engancharán endiabladamente. Si son de nieve "sólo" te fastidiarán la maniobra una y otra vez; si son de nieve dura o hielo, romperás algún/os cordinos. Si hay "terrones" de nieve los cordinos también se enganchan e impiden que el ala levante uniformemente.

Consejo: fabrícate una zona sin escamas, pisando un ratito. Haz esto concienzudamente, por una sola escama de hielo que quede puede arruinarse tu vuelo. Sólo es necesaria para los cordinos, no para la vela. Hazla más ancha que la envergadura del parapente; si hay brisa comprobarás como la vela patina hacia los lados a la mínima que se cruce el viento o levantes asimétricamente. Al irse de lado estarás como al principio, cordinos enganchados en las escamas-setas laterales.

 

Más cosas

El parapente se humedecerá, especialmente con nieve paposa. Si ya está usadillo absorberá bastante agua y será más complicado el inflado, puede que le cueste bastante llegar arriba. Prepara bien las bocas de entrada de los cajones, orientados hacia adelante para facilitar la entrada rápida de aire. Coloca el parapente en forma de herradura, esto facilitará que el aire penetre antes por los cajones centrales y que las puntas no se levanten prematuramente.

Aunque ya no se lleva por innecesario normalmente, si no hay viento date unos pasos atrás y pega un buen tirón. La vela tenderá a subir antes y evitarás que se deslice accidentalmente.

Si hay brisa, aunque sea suficiente para inflar de espaldas, coloca el parapente bien orientado. El más leve desequilibrio (viento cruzado, tirar más de una banda que de otra...) hará que la vela se vaya de lado y hacia abajo resbalando, a  veces más de 90º. Si hay escamas los enganchones son inevitables. Tampoco es bueno arrastrar la vela por esas afiladas escamas de hielo.

Usa guantes finos o que permitan un buen control; si necesitas otros más gruesos o manoplas para volar, llévalos a mano y te los pones volando si se puede. Usa guantes con cinta de goma para la muñeca; aparte de para que no se te caigan, puedes ponértelos una vez en el aire. ATENCIÓN: no los lleves colgando, al despegar es más que probable que se enreden con las bandas. Truco: algunas prendas llevan velcro para ceñir la manga; sujeta los guantes gordos con ese velcro. Si no lo tiene, mételos por la manga misma y los tienes disponibles en un segundo.

Si has subido piolet amárralo bien a la silla, con el regatón (punta) mirando hacia el suelo u horizontal, cuidando de que la hoja también apunte hacia abajo;  NUNCA hacia la cabeza o la cara, u otra zona del cuerpo, y además coloca protecciones en hoja y regatón.

Si despegas con crampones recuerda que aterrizarás con crampones. Si en el aterrizaje no hay nieve los crampones te frenarán; corre sobre el suelo igual que lo harías sobre el hielo al despegar.

Protege las "rendijas de la muerte" por las que entra el aire gélido. Usa polainas (guetres para los políglotas) aunque no haya mucha nieve; el pantalón se sube en la silla y el aire frío llega hasta lugares insospechados. Idem en las muñecas, buenos guantes que solapen hasta el antebrazo.

Gafas: damos por hecho que son adecuadas para la nieve. Pero cuida de que no se empañen, especialmente al aterrizar con delta. En ala y en el peor de los casos (aterrizaje inminente, gafas totalmente empañadas, imposible soltarse y limpiarlas) no te la juegues: tíralas al suelo, aterriza y luego las buscas.

Conclusiones

Considerad un despegue en la nieve como una situación especial. Si las condiciones son perfectas (viento, dirección, pendiente, estado de la nieve, temperatura...) prácticamente será lo mismo que en un despegue normal: inflado de espaldas, dos pasos y al aire. Pero pensad que varias o muchas de las condiciones mencionadas más arriba se suelen dar simultáneamente.

Como regla general y con poco viento aconsejamos preparar el material minuciosamente y despegar de frente, con una buena técnica de inflado y control de la campana en carrera. Ahorrarás tiempo y esfuerzo y prácticamente te garantizarás el despegue.

 

PD: Algunas de las cosas que me han sucedido, por si sirve de algo:

se me ha caído el piolet en vuelo,

he agujereado la vela con los crampones,

he sujetado la vela con el piolet para que no se resbalase y después no podía despegar sin abandonarlo,

en solitario he tenido que esperar a que, de milagro, pasase alguien cerca, llamarle y pedirle que me sujetase la vela,

se me han congelado las manos por no poder soltar los frenos y pillar las manoplas,

he despegado a la octava in extremis porque se me hacía de noche, empeñado en inflar de cara a la vela casi sin viento y con un parapente poroso y empapado,

me he caído por correr en nieve costra y no entretenerme en hacer el pasillito,

he tardado treinta minutos en desenganchar los cordinos de las escamas heladas por no dedicar diez a romperlas antes,

...por si sirve de algo.

Alfredo P.

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