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Sensación térmica debida al viento (Chill Factor)

Generalmente todo aquel que, de una forma u otra, frecuenta espacios abiertos (trabajando, desplazándose en moto, deporte…) habrá sentido alguna vez la sensación de más frío en función de la velocidad del viento. A este fenómeno se le llama en inglés chill factor wind chill, sensación térmica debida al viento o Temperatura Corporal Equivalente, en castellano.

Otros factores influyen en que la sensación térmica sea diferente a la que marca el termómetro, tales como la humedad del aire, el metabolismo del individuo o la indumentaria. Pero en todos los casos, la sensación de menos temperatura (más frío o menos calor, según se mire), se debe a la mayor velocidad de evaporación de la humedad que producimos (evapotranspiración).

La evaporación consume energía, lo observamos al hervir agua, el calor del fogón pasa a las moléculas de agua y cuando tienen la suficiente energía, escapan de la superficie en forma de vapor. El mismo fenómeno lleva la humedad del suelo a las nubes, que no son otra cosa que el proceso contrario: la condensación libera el calor acumulado en la evaporación.

A través de la piel emitimos al aire una cantidad de humedad que, al evaporarse, consume energía de la superficie, refrigerando los capilares y regulando la temperatura corporal. Cuando el aire está en calma es capaz de absorber una cantidad de humedad hasta que se satura; cuando esto ocurre sudamos. Si movemos el aire (o nosotros respecto a él) éste se renueva y aire nuevo evapora más humedad. A mayor velocidad del aire, más capacidad de evaporación y mayor velocidad de evaporación también. En tiempo caluroso interesa evaporar mucho y rápidamente. En tiempo frío interesa lo contrario, no perder energía calorífica.

En vuelo estamos sometidos sin remedio al viento relativo. A bajas temperaturas, un día de invierno soleado y agradable podemos movernos por tierra con poca ropa, incluso sudar poco esfuerzo que se haga. Una vez en el aire, a una velocidad media de 30 km/h y 0º, la sensación es de -6º; con -10º es de -20º. La tabla inferior indica la sensación térmica para cada velocidad y temperatura.

En color se indica el tiempo estimado que se puede resistir antes de que haya riesgo de congelación. Es aproximado ya que depende también de la ropa que se lleve o de la resistencia de cada persona.

A partir de 30 minutos

De 10 a 30 minutos

De 5 a 10 minutos

De 2 a 5 minutos

Menos de 2 minutos

Ahora bien, tengámoslo en cuenta ya que en el despegue puede ya haber viento y enfriarnos bastante durante la preparación, más en delta que se tarda en montar. También debemos anticiparnos si hay posibilidad de mantenerse mucho tiempo en el aire, haciendo ladera o con paramotores o trikes. Si apuramos en el aire y el descenso dura unos minutitos, éstos pueden ser suficientes para provocar graves congelaciones.

Recomendaciones:

  • Tener en cuenta la TCE antes de despegar y no apurar el tiempo en estas condiciones; bajarse antes. En delta puede ser muy problemático aterrizar con las manos congeladas, sin sensibilidad o dolores en los dedos.
  • En parapente se añade el que las manos en alto provocan una mala circulación de la sangre y aumentan el riesgo de congelaciones.
  • No escatimar en unos buenos guantes, manoplas, etc. La exposición continuada a bajas temperaturas va reduciendo la resistencia con el tiempo.
  • Atención también a los pies y la cara. Los dedos tienen tendencia a perder mucho calor y, por lo tanto, a congelarse antes.

Primeros auxilios traumatológicos

Una buena formación sobre primeros auxilios sería aconsejable en nuestros deportes, ala y parapente. Algunos pilotos tienen conocimientos y otros hemos seguido alguna vez un cursillo, pero lo cierto es que rápidamente se olvida. Los expertos en la materia siempre están actualizando los prootocolos de atención en caso de accidente, y lo recomendable sería que al menos una vez al año refrescásemos nuestros conocimientos. La garantía para aplicarlos bien es la práctica continua.

Ya que esto es difícil, al menos disponer de un protocolo sobre lo que hay o no hay que hacer es interesante. Aquí dispones de una presentación y un documento en pdf, con ciertas normas de actuación, utilizados en un mini cursillo organizado y realizado por el cvlarcones. Estos documentos y el cursillo fueron dirigidos y realizados por Ricardo del Amo, enfermero y profesional de la atención en urgencias y accidentes, además de piloto de parapente.

Adjuntos:

Escala Beaufort de viento

La escala Beaufort es una escala empírica, basada en la observación que el efecto del viento provoca en diferentes elementos del entorno y que, debido a la experiencia, nos permite interpretar su intensidad aproximadamente. Los símbolos relativos a la velocidad del viento que aparecen en los mapas del tiempo suelen responder a esta escala. Actualmente el acceso a gran cantidad de información al respecto ha dejado algo anticuada esta nomenclatura, pero sigue siendo útil conocer la simbología que todavía aparece en los mapas generales del tiempo.

La escala en km/h, que es la que nos interesa para el vuelo, no es fácil de recordar ya que los saltos en las velocidades no son uniformes. Pero una forma sencilla de hacerlo con total exactitud es la siguiente: si observamos dicha escala las diferencias en cada tramo entre la mínima y la máxima sí que son casi correlativas:

1 3 5 7 8 9 10 11 12  las cuatro primeras impares de dos en dos y después simplemente correlativas. Basta con conocer el primer tramo “calma 0-1” para poder deducir el resto sencillamente, sumando estas diferencias que son más fáciles de recordar:

2+3=5

6+5=11

12+7=19

20+8=28  etc.

Pero se puede simplificar con una precisión de un km/h, más que suficiente para nuestra finalidad, tomando las diferencias como sigue:

1 3 5 7 9 10 10 …  ya que a partir de aquí el vuelo libre no es posible.

Rapaces Planeadoras en Arcones

Compartir espacio aéreo con rapaces es algo habitual desde los inicios del vuelo libre. En Arcones lo más normal es volar acompañado de buitres leonados, y en los últimos años hemos observado un incremento notable en otras especies. Girar térmicas con buitres negros, águilas reales, calzadas, milanos… ya es habitual, lo que nos alegra no sólo por el placer egoista de observarlas, sino por constatar que nuestro deporte es perfectamente compatible con la conservación del medio. Es de destacar que, según datos de la SEO, (Sociedad Española de Ornitología), todas las especies de rapaces presentes en la zona, incluidas las que están en peligro de extinción, han experimentado un considerable aumento en sus poblaciones desde que se realizan los censos, años setenta u ochenta, coincidiendo con la impantación del vuelo libre en toda la zona. Tenemos razones para pensar, por tanto, que nuestro comportamiento está siendo el adecuado y por ello queremos que siga siendo así, en beneficio mutuo.

Este artículo no pretende ser una guía de rapaces, sólo llamar la atención sobre su presencia para disfrutar más y mejor de ellas, reconocerlas y colaborar en su conservación. Existen muchas más especies en la zona, únicamente reflejamos aquellas con las que compartimos vuelo de forma más habitual. Si quieres profundizar el tema puedes descargar los PDFs que la SEO publica en su página www.seo.org y de la que se han extraído los datos de las poblaciones.

Las siluetas representan a las aves en una posición de vuelo estándar, pero la forma de las alas y la cola puede ser muy variable en función de la fase de vuelo en la que se encuentren, si son planeadoras o no, el punto de vista, etc. Al final se presentan todas las siluetas en su tamaño relativo, entre ellas está la del quebrantahuesos, raaz que no está presente en la zona pero de la que se avistó una perdida en alguna ocasión. Es la rapaz más amenazada, en peligro de extinción, y su majestuoso vuelo es quizá (según opiniones) el más elegante de entre todas estas maravillas de la naturaleza.

Águila calzada
Hasta 135 cm de envergadura, de vuelo ágil y formas estilizadas. Puede presentar dos plumajes (librea) completamente diferentes: uno claro y otro oscuro, además de coloraciones intermedias. Este hecho no tiene nada que ver con la edad o el sexo del ave, lo que dificulta su identificación. Dorsalmente son todas iguales.  Reconoceremos mejor las claras, que pueden confundirse con un alimoche en la lejanía, pero una observación atenta de la cola nos sacará de dudas. La del águila es oscura y triangular, mientras que la del alimoche es clara y romboidal. No obstante en Arcones es la predominante y rara vez veremos un alimoche por aquí.

Buitre leonado
Hasta 2,7 m de envergadura y 10 kilos de peso, fácilmente reconocible en vuelo. La población de buitre leonado en Segovia ha aumentado de unas 200 parejas en 1979 a 1200 en 2008. Aunque no cría en Arcones sí utiliza las repisas rocosas de la zona para posarse y pernoctar. Al hacer ladera podemos observarlos reposando confiadamente, generalmente ignorándonos tan acostumbrados están a parapentes y alas. No obstante, recomendamos no acercarse a menos de 25 m para evitar molestarlos. La sintonía entre buitres (leonados y negros) con el vuelo libre es total: infinidad de veces giramos la misma térmica, a escasos metros unos de otros. Son aves tremendamente curiosas y por ello vienen repetidamente a observarnos; en muchas ocasiones se enroscan con nosotros mientras que en otras pasan de largo. En las laderas de Arcones se posan a menudo en las ramas de los árboles.

Buitre negro
Especie en peligro de extinción y muy sensible durante su proceso reproductor, la población con la que compartimos espacio aéreo se distribuye por la sierra de Guadarrama, especialmente valle del Lozoya, Navafría y Valsaín. Es en el alto Lozoya donde el incremento ha sido mayor, de un 83% en una década (datos de 2007). Es algo mayor que el leonado, hasta 3 m de envergadura, de plumaje más oscuro, casi negro, mientras el del leonado es ocre. Suelen volar en parejas, si avistamos uno probablemente avistaremos el otro en las cercanías. La alas del buitre negro son de una anchura más uniforme y algo más puntiagudas que las del leonado, y también de un aspecto más aserrado. Tienen más forma de “tabla” en definitiva.

Águila real
La más poderosa de nuestras águilas, llega a 230 cm de envergadura. Ave de majestuoso vuelo, con la que podremos compartir giros en bastantes ocasiones.  Silueta de alas largas y anchas, coloración pardo oscura en los adultos;  los jóvenes en su primer año son muy oscuros, casi negros, fácilmente distinguibles por unos parches blancos en las alas y en la cola una amplia zona igualmente blanca.

Alimoche
No anida en Arcones pero sí podemos encontrárnoslo si partimos de cross hacia el nordeste, ya a la altura de Ayllón, el Grado del Pico, etc. Alcanza los 170 cm de envergadura, siendo el buitre más pequeño de Europa. En vuelo tiene una apariencia muy blanca, fácil de confundir en la distancia con un águila calzada. Lo distinguiremos por sus alas más largas y estrechas y su cola en forma de cuña. Los jóvenes son en cambio mucho más oscuros. Excelentes planeadores, de vuelo mucho más ágil que los buitres debido a su menor tamaño y alargamiento de sus alas.

Cernícalo
De hasta 78 cm de envergadura, en bastantes ocasiones lo encontraremos “pinchado” en el despegue, cerniéndose inmóvil con precisión milimétrica. Para ello aletea rápida y fuertemente, mientras extiende su cola en forma de abanico. En vuelo son características sus alas puntiagudas y su cola larga y estrecha.

Milano real
Fácil de ver cerca del suelo pero también a media altura, donde  tendrás ocasión de compartir algunos giros con ellos. De hasta 170 cm de envergadura, es inconfundible por su cola en forma de horquilla acentuada y por su estilo de vuelo, capaz de ejecutar todo tipo de maniobras y acrobacias. Gira en amplios círculos, tanto en la llanura como en las laderas, y cuando bate las alas lo hace pausadamente. Puede ser una buena referencia para localizar ascendencias cerca del suelo. Lamentablemete y a pesar de ser fácil de ver, es una especie en declive en España.

Milano negro
Algo más pequeño que el real, hasta 155 cm de envergadura. Cola ahorquillada pero menos que en el real y de aspecto algo menos estilizado. Aunque también posee una extraordinaria capacidad de maniobra, los expertos dicen que no es tan elegante como el milano real.

Halcón peregrino
El ser vivo más rápido del planeta (sin medios artificiales, claro) del que se han medido velocidades en picado de hasta 389 km/h. Todo en él está “pensado” para la velocidad, musculoso, robusto y compacto. No es raro encontrárselo picando para pasarnos por debajo a velocidad vertiginosa o con piruetas extremadamente rápidas y ágiles. Envergadura de hasta 113 cm, la hembra es bastante más grande que el macho.

Ratonero común
Una de las más comunes y abundantes de Europa dada su capacidad de adapatación. Envergadura de hasta 132 cm, robusta, de colores muy variables, generalmente marronáceo. En vuelo presenta unas alas cortas y anchas y una cola corta en abanico. Ave planeadora que a veces se cierne y que será más sencillo de avistar cerca de campos de labor o posada en postes junto a caminos y carreteras.


SILUETAS EN SU TAMAÑO RELATIVO